¡Se confirmó! Estoy fascinada, pero me planteo muchas preguntas ...
Náuseas, fatiga, dolor de espalda: ¿Cómo cuidarme para evitarlos?
¡No sé todavía cómo se verá, pero sigo de cerca su desarrollo!
¡9 meses, un tiempo de espera para llegar a conocer y amar ...!
A partir de ahora, tengo que comer por dos. Y si es posible, sin duplicar el peso.
Decidí dar pecho: ¿Hay alimentos que deba evitar y acciones adecuadas para tomar?
¿Cuándo se desarrollan los sentidos del tacto, gusto, olfato, audición y la vista de mi bebé?, ¿desde cuándo percibe mis caricias y la voz del papá?, ¿sentirá dolor?, ¿sabrá diferenciar algún sabor relacionado con mis alimentos?, ¿verá la luz cuando mi vientre está al descubierto en un ambiente iluminado?, ¿habrá que estimular sus 5 sentidos?, ¿guardará algún recuerdo de ello?.
Los órganos sensoriales tienen el mismo origen que el cerebro y la epidermis: se trata de la capa embrionaria llamada ectodermo (la piel exterior) y cuyo desarrollo y maduración le conferirá al bebé la facultad de percibir y sentir el mundo exterior.
El desarrollo y maduración del cerebro evolucionan en forma muy activa desde el segundo mes y se enfocan hacia las interacciones con el exterior. La corteza del cerebro no alcanzará una madurez suficiente como para percibir y reaccionar sino desde las 24 a 26 semanas de embarazo. Sin embargo, desde que se forman sus órganos de los sentidos, el bebé comenzará su apertura al ambiente que lo rodea.
Este proceso de desarrollo comienza por el tacto, el primer sentido que aparece. La sensibilidad táctil se presenta en el feto alrededor de la boca y en la palma de las manos alrededor de las 7 semanas de gestación. Cerca de la 15ª semana ya está presente en todo el cuerpo. Su bebé puede percibir las presiones o caricias efectuadas sobre el abdomen o las contracciones, pero también puede sentir dolor.
Afortunadamente, el líquido amniótico lo aísla de los golpes y parece que el bebé no puede integrar la sensación de dolor mientras su sistema nervioso no haya madurado lo suficiente. A las 24 semanas, la mayoría de las funciones asociadas con el tacto ya funcionan: los receptores cutáneos y las vías nerviosas a través de las cuales envían las señales al cerebro ya se han desarrollado.
El bebé probablemente estimula por sí mismo sus capacidades sensoriales al chuparse el pulgar, o al agarrar el cordón umbilical o sus pies, pero también le gustará sentir las manos de su mamá sobre el vientre, y las sensaciones así generadas serán asociadas progresivamente con el afecto que la madre siente por él.
El gusto y el olfato son dos sentidos muy ligados entre sí que aparecen a continuación.
A partir del 5º mes las papilas gustativas entregan al bebé que se está gestando las sensaciones que despierta el sabor del líquido amniótico; los receptores del olfato ya están maduros en el tercer trimestre del embarazo y entregan informaciones al cerebro. Probablemente esto permite que el bebé memorice algunos olores dentro del útero; esta memoria le permitirá reconocerlos después del nacimiento y contribuirán a asociarlos con su madre. Los sabores de lo que la madre come, especialmente al final de la gestación llegarán al feto a través de la circulación feto-placentaria, modificando el sabor y el olor del líquido amniótico.
Por medio de los movimientos respiratorios, que se inician desde el 4º mes, el feto inhala y exhala líquido amniótico que, por lo tanto, éste se renueva permanentemente en las cavidades nasales. La variedad de la alimentación materna y por lo tanto de sus olores y sabores, facilita que el bebé experimente la variedad del mundo que le espera.
La audición empieza a funcionar desde el 6º mes. El feto reacciona ante los ruidos del exterior mediante movimientos o la aceleración del ritmo cardíaco. El feto percibe numerosos sonidos del diario vivir, tales como la voz de su madre o la música que escucha, pero también los ruidos de su corazón y los gorgoteos que se generan en su tubo digestivo. Hacia los 8 meses, el feto será capaz de distinguir frecuencias sonoras y probablemente reaccionará en forma distinta a los sonidos graves, como la voz del papá. No dudes en empezar a conversar con el bebé muy tempranamente, porque antes de que su audición sea funcional, ya percibe vibraciones.
Finalmente, la visión se desarrolla muy progresivamente partiendo del día 30 de la gestación, pero habrá que esperar el nacimiento para que la maduración de los fotorreceptores termine de completarse. Sin embargo, parecería que una luz muy potente enfocada al abdomen materno podría ser captada por la retina del feto.
En efecto, aún antes de completar su maduración, los sentidos del bebé ya están en funcionamiento y permiten aprendizajes que lo prepararán para interactuar con el mundo exterior. Su seguridad afectiva estará basada en estos puntos de referencia al nacer, a los que es capaz de reconocer, contándose entre ellos los ambientes de su entorno familiar, la voz de sus familiares y por sobre todo la unión potente que le une con su madre: su olor, su voz, el sabor de su leche y de sus alimentos preferidos.
Todas estas modalidades sensoriales alimentan el desarrollo de los centros nerviosos y sus neuronas que así se irán estructurando y estableciendo conexiones con otros centros y estructuras de un modo particular, propio del bebé. Por lo tanto, sin lanzarse en una carrera llena de estimulaciones, la variedad de sus propias experiencias sensoriales es buena para el desarrollo del sistema nervioso del bebé.
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